Hace muchos años, cuando tenía unos siete u ocho, fui a pasar un fin de semana
largo (aproximadamente cuatro días) en la finca de unos tíos en el interior de
Bahia (Brasil), es un lugar en la costa, hermoso, una de las imágenes de Bahia,
Praia do Forte. En carro eran como dos a tres horas.
Fui por la euforia de conocer un lugar distinto, de estar
con mis primos con los que jugaba todo el día, de andar a caballo… Y mi abuela
me acompañó.
La imagen que tengo de mi abuela, siempre ha sido la misma
que la de mi madre. Una mujer fuerte, dedicada a los que ama, sean familia o
no, perseverante en lo que le gusta, peleona, con sed de siempre tener la
razón, pero a cambio de mi madre, muy sobreprotectora.
En ese viaje a Praia do Forte, mis nostalgias de casa, a
pesar de la diversión, del lugar nuevo, y de los caballos, creció de una manera
muy agresiva. Extrañaba a mi mamá, quería tenerla a mi lado, lloraba todo el
día, la quería, la quería, la quería.
Pero mi abuela me reconfortaba, su rostro me recordaba al de
ella, su cabello rojo como el fuego, sus ojos castaños, sus labios finos, y sus
chistes pasados de tono. Estar con mi abuela se sentía como estar con mi mamá.
Y quería estar pegada a su lado, de la manera que fuera, aunque tuviera que
lavar los platos de la cocina, o recoger los frijoles de sus vainas, mientras
mis primos iban a la playa o al rio en caballo.
Todo esto lo he recordado, porque sucedió algo parecido.
Hoy, es el cumpleaños del hermano de mi amor, digo mío,
porque así lo siento aunque nadie es de nadie, aún así amo a muchas personas, y
las considero mías (un cariño). Y estar con su familia me hizo sentir que
estaba con él, a su lado. Su padre estaba sentado frente a mí, me miraba y sonreía,
preguntaba por mi vida, y yo por la de él. Sus ojos me recordaron a los de él,
a los de mi amor. Cuando bajaba la cabeza ese espacio entre las cejas, el ceño fruncido,
me hacían recordar cuando besaba su frente.
Veía a sus hermanos, y cada uno con una esencia de el, ni
decir su madre, con ese cariño tan peculiar, esa dulzura y a la vez un tono
divertido y burlón al hablar, el se parece a su madre.
Me parece gracioso como podemos sentirnos a gusto a lado de
personas que nos recuerdan aquellas que por diversos motivos ya no están. Me
parece gracioso y a la vez le doy gracias a todos los Dioses por ello.
Gracias al día de hoy, recordé a mi abuela como mi otra
mamá.